¿Qué hace a tu marca diferente?

Imprimirle su propio ADN la hará inconfundible e importante para su comunidad

¿Qué te diferencia a ti del resto de los humanos? los rasgos de tu cara, de tu cuerpo, el color de tu piel, tu estatura… Eres inconfundible. Hasta tus huellas dactilares y tu ADN son únicos. Con tu marca debería ocurrir exactamente lo mismo. Cuando consigas construirla y hacerla fuerte, habrás descubierto la clave para posicionarla en la mente de su comunidad. Para conseguirlo, indiscutiblemente tienes que diferenciarla y hacerla única en su sector. Aléjala de su competencia a través de todo ese valor adicional, la personalidad y el propósito que, al fin y al cabo, repercuten en beneficios para tus seguidores y, por ende, para tu proyecto.

La motivación de compra, hoy en día, es emocional. Por ello, la diferencia debes basarla en todas las sensaciones que consigue despertar tu oferta en quienes la demandan con aspectos como la historia de la marca e incluso del producto o servicio, la forma en la que la presentas, la relación calidad-precio para que la clientela perciba que le compensa pagar por lo que recibe, e incluso las características físicas traducidas en beneficios. No olvides que el mensaje tiene que ser el correcto, para la persona correcta, en el momento correcto.

Pero ¿Qué es la diferenciación de una marca? Cuando diseñas tus estrategias de marketing digital, debes poner el foco en cuestiones como la evolución del mercado y aquello en lo que se está fijando tu comunidad. A lo largo de la vida de una marca, ocurren infinidad de cambios. Es un entorno que está en constante movimiento. Las necesidades de tu clientela cambian, así como la forma en la que tu competencia se adapta a esos cambios. Por eso, no puedes quedarte atrás. Ten presente, que lo que hoy puede ser ventajoso, mañana puede ya no funcionar e incluso meterte entre el montón.

Posicionar tu marca es una trabajo constante


Posicionar tu marca es un trabajo constante. Para conseguirlo necesitas estar siempre observando e investigando. De esto depende que las posibilidades de diferenciación sean mayores. Otra ventaja es que te permitirá centrar tus esfuerzos en tu público objetivo. No emplees la estrategia de bajar el precio, porque siempre habrá otro más barato. Cuando consigues añadir el valor justo a tu oferta, y tu clientela lo percibe, no dudes que lo pagará. Cuando te diferencies, tu reputación también mejorará.

No es un trabajo fácil. Son, ni más ni menos, los elementos que conforman ese ADN de tu organización. Tienes que preocuparte porque se ajusten a la realidad, sean importantes para tu comunidad y demuestren su valor. La atención al cliente es solo uno de los elementos, pero no el que materializa las ventas. Hoy en día, se entiende que el servicio tiene que ser excelente para los usuarios. No puede entenderse de otra forma. Se trata de que ofrezcas lo mejor, para poder ser esa elección. Tu marca debe tener elementos únicos que la diferencien, sin obviedades. Diferenciarse es uno de los retos más importantes de tu marca. Abre tu mente y enfócate en datos reales. Tienes que entender qué es lo que busca tu comunidad.

Basa tus decisiones en la estrategia


Cuando defines la personalidad de tu marca, sus valores y su propósito, su misión y su visión la estás dotando de características propias que la harán de por sí diferente. Toma tus decisiones de forma estratégica y no basadas en las suposiciones o las anécdotas. Recuerda que es un ejercicio de prueba error por el constante movimiento del mercado. Te preguntarás… ¿Cómo puedo entonces diferenciar mi marca? Hay muchas maneras. Entre ellas puedes valorar algunas como:

La especialización, ya sea en un nicho, en un servicio, en un público, en una industria… Aumentar el valor de tu oferta, de forma que quienes la adquieren lo perciban y lo paguen sin rechistar. Ofrecer experiencias exclusivas a los compradores. La innovación, la simplicidad, la presentación, la procedencia, llegar al corazón de tu audiencia, la personalización, la exclusividad… También puedes mezclar varios enfoques. Como elementos diferenciadores puedes tener varios, así tu marca aumentará ese valor diferencial y se alejará más de su competencia. Tampoco es definitivo porque normalmente, te copian  o duplican el modelo. Así que cuando lo implantas, ya debes estar pensando en el siguiente.

Todo esto juega un papel muy importante, porque es lo que hará que construyas y posiciones esa marca que se quedará tatuada en la mente de tu consumidor. La diferenciación no es fácil, pero tampoco imposible. También es importante que sepas si tu marca es una marca. No te confundas. Ser una marca va mucho más allá de tener un negocio con éxito, un producto que, de momento, funciona o un logotipo llamativo y de bonito color. Cuando tengas una marca serás importante para alguien, protegerás tu empresa y aguantarás mejor las adversidades que a veces se presentan.

Comprueba si eres una marca


¿Quieres saber si eres una marca? Cuestiónate qué le resuelves a tu comunidad; qué promesa les has hecho, basada en tu propuesta de valor; por qué haces lo que haces, cómo lo haces y qué haces; tienes claros los valores, la personalidad y la coherencia entre lo que predicas y lo que practicas; tienes un eslogan que define la actividad de tu marca; tienes un tono y un estilo definidos para tus mensajes; es auténtica; trabajas con un plan…

Para conseguir que tu comunidad gire la cabeza y se fije en ti, debes conseguir ser importante para ella. Y ¿Cómo lo haces? Entiende el mercado, escucha y comprende las necesidades de tu clientela. La pandemia nos obligó a todos a redireccionar. Tu marca no fue la excepción. Es aquí donde debes haberte obligado a evaluar si tus procesos se adaptaban al entorno o tenías que cambiarlos rápidamente. Debes ser flexible y sobre todo, rápido.

Una buena estrategia que te permite diferenciarte es saber por qué tus clientes te han elegido. Siempre vas hacia donde te dan seguridad y tranquilidad. Puedes salir del océano rojo adquiriendo características que te permitan hacerte ese hueco único en el mercado. Para ello, necesitas trabajar con objetivos, estrategias y muchas acciones. Es un proceso lento que solo es posible desarrollar con profesionalidad. Es un área en la que no cabe la improvisación. Está en juego tu marca y su posicionamiento. No es lo mismo tener un negocio, que tener una marca. Los negocios apoyados en el beneficio económico están desapareciendo. Por ello, empieza a vender experiencias basadas en las emociones para que tu marca sea siempre la elegida y consiga tener una larga vida que te llene de satisfacciones.

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